OPERACIÓN LAVA JATO  en la Argentina; por Claudio Hugo Naranjo
Alberto Fernández, Néstor Kirchner y Felisa Miceli

El 21 de julio del año 2007 Alberto Fernández era el jefe de Gabinete de Néstor Kirchner y ese fin de semana la revista semanal Noticias titulaba en su portada en exclusivo «La extraña relación de Alberto Fernández con la Financiera del Bañogate»; lavado de dinero y la denuncia del Central contra la Financiera.

Felisa Miceli estaba en medio de la crisis oficial por la aparición de una bolsa con dinero en el baño de la entonces ministra de Economía, de su renuncia y de las volteretas para explicar lo imposible; pero apareció otra protagonista extraña: la Financiera Cuenca, una casa de crédito ubicada en Villa Lynch, en el partido de San Martin, rodeada de talleres de alineación y balanceo y de ‘lavaderos de autos’.

Según Guillermo Marijuán, el fiscal que pidió la indagatoria de la renunciante Felisa Miceli, el ‘ladrillo’ de 100.000 pesos identificado con el número 38.057 salió del Banco Central para esa cooperativa ubicada en el gran Buenos Aires. La Financiera se defendía ante los periodistas: » De acá no salió ningún pago de 100.000 pesos o superior en las fechas denunciadas».

Imagen

La Financiera Cuenca ya tenía otras denuncias, desde el 2005 la Procuración General de la Nación la investigaba por presunto ‘lavado de dinero’. La pregunta qué se hacía todo el mundo político y financiero luego del escándalo de la bolsa de Miceli era simple: ¿cómo llegó ese fajo de dinero desde una Financiera suburbana al baño de la ministra?

Lo que se investigó es que esa Financiera operaba con aquella Jefatura de Gabinete dando créditos a sus funcionarios; la revista Noticias consigue hablar con una funcionaria de la Jefatura, quién muestra su recibo de haberes en donde se hace el descuento  de un crédito a nombre de «Cuenca Caja»; la funcionaria al pedido del periodista para que le dejara una fotocopia del recibo, accede siempre y cuando no pueda ser identificada y dice: «Usted sabe como es el jefe de Gabinete -en alusión a Alberto Fernández- se pone loco con las cosas que ustedes dicen».

Al fiscal Mariluán le llamó la atención algo, la investigación comenzó el 17 de enero de 2005, pero desde julio de 2003, apenas iniciada la administración Kirchner, comenzará a registrar operaciones cuyas comisiones eran exiguas. El fiscal y sus inspectores comenzaron a enviar cartas documentos a 24 clientes de Cuenca, de las cuales diez fueros devueltas (cinco por domicilios desconocidos, una dirección incompleta y cuatro domicilios errados).

Otro fiscal Paulo Star, un reconocido «perro de presa» que estuvo en la famosa causa de los sobresueldos durante la época menemista, ata cabos inmediatamente, ya que los investigados por los sobresueldos, vaya coincidencia, estaba Alberto Fernández, el ex jefe de Gabinete de Ministros. ¿Estaba al tanto el jefe de ministros de la acusación que pesaba contra la Financiera Cuenca? Y si era así, ¿estaba en condiciones la Jefatura de Gabinete de ofrecer a sus empleados como clientela cautiva para los créditos y a la vez, le aseguraba a la Financiera el cobro de esos prestamos? Fernández nunca atendió las consultas de la revista Noticias.

La investigación los lleva a que la Financiera Cuenca incrementó sus bienes desde el 2003 al 2007 en un 1000%; muchas de sus operaciones las realizaba con los bancos del grupo Eskenazi, cercano al gobierno: el banco de Santa Cruz, el Banco de San Juan, el Nuevo Banco de Santa Fe y el Nuevo Banco de Entre Ríos. El vocero de todos ellos era Adrián Kochen, un ex periodista y asesor de consulta permanente del Jefe de Gabinete, Alberto Fernández.

El juez Daniel Rafecas quedó a cargo de la causa abierta por la bolsa de Miceli y allanó la Financiera Cuenca. Ya sabemos como termino la ex ministra. Alberto Fernández contaba con el apoyo del matrimonio Kirchner que intentaba turnarse en el poder. Tanto Néstor como Cristina valoraban su comprobada capacidad para resistir todo. Decían en los pasillos de la Rosada, que había pocos funcionarios con la capacidad para estar en todos los escándalos y tener siempre una explicación a flor de labios, era el crédito de ese gobierno.

La pregunta es: ¿por que le entregó negocios a la Financiera con el Estado, cuando estaba sospechada por el propio Estado de lavado de dinero? ¿por qué cada camino investigativo que empezaba en alguna dependencia terminaba en la misma ventanilla? ¿cómo hizo una entidad perdida en un barrio bonaerense para tener tantos adeptos en el poder kirchnerista? La repuesta, está en todos los hechos de corrupción de aquella gestión y en el nuevo precandidato a Presidente de Cristina Fernández de Kirchner. Su Testaferro.

Deja un comentario

Cerrar menú