¿Tienes miedo por las noches?… cerrá bien las puertas y ventanas
Las Gemelas

¿Tienen miedo por las noches? ¿Las tormentas cuando se corta la luz no los hace pensar en cosas raras?. ¿La novia del vestido blanco acecha de nuevo? y, con ella, revive la adrenalina de aquellos que necesitan ser estimulados con historias de terror que activen todos sus sentidos.

Hay leyendas clásicas que resucitan con éxito cada temporada, y otras que afloran con el paso de los años condimentando una velada que hace las delicias de los amantes del miedo, pues son modificables de generación en generación. Y es que ciertos momentos de turbación, aunque parezca contradictorio, nos pueden estimular, especialmente cuando logramos tomar distancia con aquello que nos cuentan y, si es necesario, acudir a casa en busca de una buena manta que nos proteja. Esta será una narración que no te permitirá atrapar el sueño. Nada es fantasía… es solo realidad. Que descanses…

«Les preparó el almuerzo y salieron a la calle apresuradas. Como cada día, llevaba a sus hijas gemelas al colegio. Caminaban tarareando una canción y cogidas de la mano cuando el teléfono sonó desde su bolso. Era del trabajo. Respondió rápidamente y su interlocutor le pidió que acudiera de inmediato a la oficina. Había ocurrido algo grave, así que decidió que las niñas continuaran solas; conocían bien el camino. Las besó en la frente y emprendió la ruta de vuelta. Solo dio veinte pasos. A sus espaldas, el ruido de un fuerte golpe seguido de un frenazo hizo que volteara la cabeza con una expresión de horror en el rostro. Los cuerpos de las dos pequeñas yacían inertes bajo un camión. Todavía estaban cogidas de la mano».

«La mujer se sumió en una profunda depresión de la que consiguió salir con un nuevo embarazo. Por ironía del destino, en su vientre estaban cobrando vida dos niñas gemelas. Cuando dio a luz, el asombroso parecido con sus hijas fallecidas sorprendió a más de un vecino. A medida que las pequeñas crecían, la madre se volvió más y más protectora. Le aterrorizaba la idea de que pudiera perderlas. Un día, de camino al colegio, las hermanas se adelantaron y corrían ante la atenta mirada de la mujer. En cuanto pusieron un pie en el asfalto, una férrea mano las detuvo con brusquedad. Entre sollozos desconsolados, su madre les rogó que no cruzaran nunca sin su permiso. ‘No pensábamos en hacerlo. Ya nos atropellaron una vez, mamá. No volverá a ocurrir’ «.

Desde entonces, algunos viajeros aseguran que al pasar por ese tramo unas interferencias se cuelan en la radio y se oye una misteriosa melodía: el tarareo de unas niñas. Las niñas están yendo camino a tu habitación.

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