«LOS INTOLERANTES DE SIEMPRE»; por Claudio Hugo Naranjo
Claudio Hugo Naranjo

Los adherentes al macrismo demostraron ser tan o más intolerantes que los seguidores del kircnerismo; el autoritarismo es una enfermedad que se instala en el alma y destruye todo a su paso por la vida. Ayer, simplemente, desde mi medio, el portal de noticias CÓMOTEEXPLICO, se publicó una nota en la cual se hizo mención -por información bien chequeada por varias fuentes, principalmente dirigentes políticos que hoy gobiernan distritos importantes de la provincia de Buenos Aires- a que hasta ayer Axel Kicillof, el precandidato a gobernador por el Frente con Todos le ganaba a la actual gobernadora María Eugenia Vidal.

A partir de la salida al aire, aparecieron en escena los intolerantes, autoritarios y cobardes, que atacaron la nota, el medio y a mi de una forma salvaje, en la cual el disenso, la opinión con la cual discrepo, el pensamiento abierto y en libertad, dejó paso al ataque sin control, con agravios -como narco colombiano, pelotudo, traidor, zurdo, bloqueos en masa, investigaciones al estilo ORGA para saber realmente quién era, como los nazis perseguían judíos-. Yo hoy me alegro que me hallan bloqueado, no les pude ver las caras porque las tienen ocultas detrás de una cobarde imagen sin rostro, sin identidad. Creí que los fanáticos estaban solo del otro lado de la ‘grieta’, me equivoque, ustedes son lo más parecidos -los que me agraviaron cobardemente- a los D’Elía, Morteno, Larroque y otras lacras.

Cuando el medio dio la primicia que Crisitina Fernández no se presentaba. Cuando el medio descubrió que Alberto Fernández era el candidato de Cristina. Cuando CÓMOTEEXPLICO contó que Luis Brandoni podría ser el compañero de fórmula de Mauricio Macri estuvo en lo cierto, Brandoni estuvo un día antes con el señor Presidente en la Casa Rosada y estuvo muy cerca de serlo y cuando les dice el medio que Vidal pierde por errores ajenos a ella, aparecen las bestias escondidas, miserables participantes de una red social que presumo que esa debe ser sus vidas, muy virtuales, sin destinos, cobardes canallas que jamás enfrentarían a un hombre cara a cara. Ahí estoy yo, esperando que alguno de los que me insultaron se anime correr el velo cobarde y lo invitaría con mucho placer a que me puteen personalmente. ¿Te animas cobarde? No creo, porque no existís. Gracias por bloquearme.

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