El FMI redujo de 2,2% a 1,1% el crecimiento de nuestro país para el año próximo

Un vocero del FMI explicó que se trata de la actualización del informe Perspectivas Económicas Mundiales presentado hoy en Chile.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronosticó un crecimiento más modesto para la Argentina para el año próximo, desde el 2,2% proyectado en abril, a 1,1% en la última actualización de su informe sobre Perspectivas Económicas Mundiales (WEO por sus siglas en inglés), publicado hoy en Santiago de Chile.

El documento es una revisión del publicado en abril durante la Asamblea de Primavera del organismo y respecto de la Argentina estima que «el pronóstico de crecimiento para 2019 se revisó ligeramente a la baja en comparación con el WEO de abril, y se proyecta que la recuperación en 2020 será más modesta».

Un vocero del FMI explicó que la actualización del WEO presentada hoy en Chile no desagrega los datos de crecimiento para todos los países miembro.

Avanzó en que para la Argentina las proyecciones se habían actualizado en base a los números dadas a conocer la semana pasada en el mencionado informe del Staff del Fondo.

Los números del crecimiento económico fueron actualizados y dados a conocer en el informe del staff, con motivo de la aprobación de la cuarta revisión y del quinto desembolso por 5.400 millones de dólares de un préstamo suscripto en el 2018, que totaliza 57.300 millones de dólares.

Allí se explicó que se esperaba para la Argentina una caída de 1,3% para 2019 y que para el 2020 se proyectaba un crecimiento de 1,1%, la mitad de lo estimado en abril.

En cuanto a la inflación, se espera que este año la Argentina termine con una suba de 40% en los precios, cuando en abril la misma se estimaba en apenas por arriba del 30,6%.

Asimismo, el organismo dijo hoy sobre Argentina que «si bien hubo una mejora en el interés por el riesgo en el mercado de deuda, abundan otros episodios de riesgo, tales como aumentos adicionales en las tensiones comerciales; la prolongada incertidumbre de la política fiscal y el empeoramiento de la dinámica de la deuda en algunos países con alto endeudamiento; una intensificación del estrés en los grandes mercados emergentes actualmente en medio de difíciles procesos de ajuste macroeconómico como en Argentina y Turquía».

Para afrontar estos desafíos, el gobierno argentino ya solicitó al FMI cambios en las metas pautadas del Programa vigente de aquí hasta fin de año, con el compromiso de alcanzar un superávit primario fiscal mayor al pautado originalmente, elevando dicho objetivo desde los 60.000 millones a 70.000 millones de dólares.

Al respecto, pidió modificar también «los criterios de desempeño cuantitativos de fines de septiembre para el piso de gasto social, los contratos de dolar futuro, y la base monetaria», según expresó en una Carta de Intención enviada al Fondo, con motivo de la Cuarta Revisión del programa vigente, y que también se dio a conocer la semana pasada.

En cuanto al resto del mundo, el FMI redujo en una décima sus previsiones de crecimiento global para el 2019, hasta el 3,2 %, debido a las tensiones internacionales y, más concretamente, a la guerra comercial que mantienen las dos grandes economías mundiales, China y Estados Unidos.

El organismo multilateral también reduce en una décima su previsión de crecimiento mundial para el 2020, que quedaría en el 3,5 %.

Un crecimiento para 2020 que, sin embargo, es calificado en el escrito como «precario» y que se basa en la confianza de los mercados financieros, así como en la estabilización de economías emergentes como Argentina y Turquía y la posible disminución del riesgo de colapso de otros como Irán y Venezuela.

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