EL ANIMAL, CROACIA Y LA TRAGEDIA DE CHUVALO: Por Juan Larena, desde USA
Juan Larena

La reciente noche boxística en Hermosillo, donde el “Gallo” Estrada reapareció a puro KO, tuvo un complemento también con puños de cloroformo, los de Filip Hrgovic quien en pocas peleas profesionales se ha convertido en la gran esperanza de Croacia. Con la resurgencia de la categoría máxima, gracias a la publicidad que rodea las actuaciones de figuras como Ruiz, Joshua, Wilder y Fury, los nuevos valores tratan de anotarse en la carrera hacia la fama. El que más está llamando la atención es precisamente Hrgovic: 27 años, metro 98, invicto en 9 peleas profesionales (7 por KO) y campeón Internacional CMB. Quizás demasiado nuevo para darle importancia pensarán algunos… hasta que reparen en sus antecedentes. El récord amateur muestra 74 victorias y 15 derrotas. Conquistó el Campeonato Mundial Amateur en 2015 y fue medalla de bronce en las Olimpiadas del 2016.

Debutó como profesional noqueando en el primer round al brasileño Zumbano e inmediatamente fue firmado por la promotora germana Sauerland, con la atención personal de Nisse Sauerland (su hermano Kalle dirige la serie mundial por el trofeo Muhammad Ali). Poco después Sauerland formalizó una relación con Matchroom (Eddie Hearn) y ahora el croata hasta forma parte de la élite que aparece en la pantalla de DAZN (con la posibilidad de integrar la cartelera para la revancha Ruiz-Joshua, en Arabia Saudita). Desde sus orígenes en Zagreb, pasó a vivir en Hamburgo y de allí a Miami, atendido por Pedro Díaz. En su corta campaña por el campo rentado ha peleado en Latvia, Alemania, Croacia, Estados Unidos y México. Con semejante trasfondo Filip – alias “El Animal” – confía que en un par de años se convertirá en el héroe boxístico de Croacia, consagrándose campeón mundial. Está por verse entonces, si logrará hacer realidad semejante expectativa.

Para quienes llevan años atraídos por esta pasión llamada boxeo, al leer Croacia no será el de Hrgovic el primer nombre que salte a la memoria, sino Chuvalo. Hijo de inmigrantes croatas, provenientes de una ciudad situada en la actual Bosnia-Herzegovina (la complicada historia de la península de los Balcanes es un capítulo aparte) Jure Cuvalo, más conocido por el nombre GEORGE CHUVALO desde que su familia se instaló en Canadá, puso su marca entre los pesados de una época gloriosa para la categoría.

Recibía más golpes de los que tiraba, pero aún con ese déficit era imposible ponerlo de espaldas sobre la lona. Fue campeón amateur canadiense, invicto en sus 16 peleas, todas ganadas por KO. Debutó como profesional en 1956 en el Torneo Jack Dempsey para novicios peso pesado y liquidó por la vía rápida a cuatro rivales en la misma noche. Ali lo derrotó por puntos dos veces (la primera en 15 rounds y la segunda con el nuevo reglamento, en 12). Recordando esos encuentros, Muhammad declaró que Chuvalo había sido uno de los adversarios más duros de su carrera. En el campo rentado sumó 73 victorias, 18 derrotas y 2 empates.

Perdió dos veces antes del límite, pero de pie. En 1967 contra Frazier, tras sufrir un corte bajo el ojo derecho que llegó hasta el hueso, otro al costado del ojo izquierdo y un tercero sobre la cabeza. Su rostro era una verdadera máscara de sangre y pese al dolor recibió el KO técnico sin haber puesto rodilla en tierra.

En 1970 tuvo enfrente a un George Foreman imparable. La pelea fue detenida por el referee en el tercer round, cuando el castigo arreció al extremo que Foreman descargara golpes sin interrupción, durante 40 segundos. Chuvalo recibió el KO técnico erguido y cuando le acercaron una bolsita con hielo la rechazó diciendo “… y eso ¿para qué es?”. Sirvió de escalón para otros que venían ascendiendo, pero siempre dando guerra. Peleó con varios latinos: empató y perdió con el argentino Alex Miteff; también fue vencido por Bonavena y Corletti. Superó al cubano Mederos y al mexicano Manuel Ramos. En 1965 la revista The Ring declaró como pelea del año la que sostuvo con Floyd Patterson y en 1969 sorprendió al público del legendario Madison Square Garden, dando vuelta al combate contra el favorito Jerry Quarry. Con la cara deformada por los golpes, un ojo completamente cerrado y perdiendo en las tarjetas, Chuvalo hizo honor a su apodo (Boom Boom) con un tremendo gancho de izquierda a la cabeza que depositó en la lona a su sorprendido oponente. Quarry se levantó cuanto la cuenta llegó a tres, pero puso una rodilla en la lona para juntar fuerza. Cuando trató de continuar, el árbitro ya había cantado el 10. Para la estadística, fue uno de los 63 KOs que Chuvalo sumó en 22 años y 8 meses de campaña profesional, a lo largo de 501 rounds. Se retiró a los 41 años y en septiembre cumple 82.

Pero si su experiencia como boxeador fue cruenta, no se compara con su vida fuera del ring. Cuando uno de sus hijos sufrió un accidente motociclístico, le recetaron calmantes fuertes para el dolor, convirtiéndose en adicto, encaminándose luego al uso de heroína. Terminó suicidándose tras un ataque de depresión. Desgraciadamente, dos de sus hermanos lo siguieron en esa adicción, en una época en que Toronto registraba un serio problema por el acceso de gente joven a la heroína. El segundo hijo falleció por una sobredosis y lo mismo sucedió con el tercero. Como si fuera poco, desesperada por la muerte del segundo hijo, la esposa de Chuvalo se quitó la vida. Hasta el día de hoy, George dicta conferencias en escuelas canadienses, relatando su tragedia familiar en forma descarnada para hacer comprender a los jóvenes el riesgo que significa la adicción a las drogas.
En diciembre de 2011 el pueblo donde nacieron sus padres – Ljubuski – lo honró con un estatua de bronce donde se lo ve luciendo su pose de boxeador. George estuvo presente en la inauguración, mostrando su todavía vigorosa postura y expresando el “ponosan” (orgullo, en croata) de llevar la sangre de sus padres.

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