Alberto Fernández quiere implantar el modelo portugués; por Claudio Hugo Naranjo
Alberto Fernández y su Gabinete

La visita de Alberto Fernández a España y Portugal dejaron claramente a la vista, cuál será a partir del 10 de diciembre –si gana la Presidencia- el modelo económico que se pondrá en marcha: el Modelo Portugués.

Después de una crisis muy parecida a la Argentina, Portugal en el año 2009/2010 estaba atravesada por una profunda recesión, donde la pobreza, el desempleo y la inflación se habían incrustado de lleno en toda la sociedad; el camino elegido fue un préstamo pedido al FMI y un cambio drástico de rumbo en materia económica.

El modelo portugués consistió, primero, en sobre cumplir el ajuste, y después en desajustar gradualmente, pero manteniendo la reducción del déficit. El modelo griego, en cambio, consistió en prometer la ruptura con los organismos internacionales y después traicionar esa promesa.

Lo que tuvieron que hacer a partir de 2011 fue lo que llaman “devaluación interna”, achicar costos de producción, o sea, el salario. Los sueldos del sector público fueron reducidos entre el 20 y el 25 %. Aumento las horas laborables de 8 a 10.

Con dicha medida y 110.000 supresiones de puestos de trabajo, Portugal redujo el gasto público y con ello el déficit fiscal, causa del fenómeno denominado inflación, desequilibrio y su consecuencia, paralización económica.

El resurgimiento del país, hoy sostenida por el turismo y las exportaciones, comenzó tras la aplicación de un ajuste de las cuentas públicas. Considerado uno de los eslabones más débiles de la Unión Europea durante la crisis del euro, en 2010, nueve años después Portugal se cuenta entre los miembros más virtuosos, con sus cuentas cerca del equilibrio presupuestario y un crecimiento superior al de sus vecinos.

Ese supuesto milagro reside en la característica principal de una sociedad capaz de aceptar el sacrificio del ajuste y de una clase política que supo decir presente para combatir la crisis.

A fin de asegurar la paz sindical, regresó al viejo régimen de 35 horas de trabajo semanal en la función pública y toma 20.000 empleados en los sectores de tensión (educación, salud y justicia). Pero la medida es una gota de agua comparada con la purga del equipo precedente: 110.000 supresiones de puestos sobre un total de 675.00 persona.

El buen comportamiento de la economía de Portugal ha sorprendido a muchas instituciones. El país luso ha acabado prácticamente con el déficit, ha comenzado a reducir su deuda pública, la desigualdad económica está en mínimos de los últimos años y ha llevado la tasa de paro a niveles de 2004.

Una combinación de varios factores (pasados y presentes, externos e internos) ha permitido que la economía de este pequeño país crezca a un paso sólido tras ser rescatado en 2011 y sufrir una severa crisis en 2012 y 2013.

Además, Portugal ha cumplido con el Fondo Monetario Internacional devolviendo el rescate de forma anticipada, lo que probablemente también ha contribuido a que los halagos más intensos hayan llegado desde el organismo que presidió Christine Lagarde.

Si Alberto Fernández toma estas medidas económicas, Mauricio Macri va a quedar a la izquierda de la izquierda del Peronismo, con una sociedad que no está preparada –ni sus dirigentes- para enfrentar semejantes cambios económicos, con un fuerte ajuste por más de 3 años.

Los Movimientos Sociales pasarán a cobrar el 50% de lo que reciben hoy. A los jubilados se les reducirá el 20% de sus sueldos y los sindicatos deberán aceptar miles de despidos, aquellos que no le permitieron hacer a Macri desde el 2015, año de su asunción. Y el kirchnerismo se deberá aggiornar al nuevo Presidente o lo enfrenta el 11 de diciembre.

Es de aguardar que en el transito hacía los debates presidenciales, los candidatos nos narren a los argentinos hacía donde nos quieren llevar, contando sus verdaderas plataformas de gobierno. Saludo con admiración al pueblo portugués por el esfuerzo que han hecho; reconozco el valor de sus dirigentes para tomar tamaña decisión, porque hay que tener cojones, pero dudo que está sociedad esté preparada hoy para ese desafío.

Le quisieron incendiar el país por mucho menos a Macri, me cuesta creer que Fernández se sincere antes de las elecciones del 27 de octubre. Reconozco que las medidas económicas que tomó Portugal fueron las acertadas, eran las mismas que debió tomar el Presidente al asumir el gobierno, pero no se animó. ¿Se animará Alberto Fernández?

Director de CÓMOTEEXPLICO

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