El femicidio ya es un problema de Estado…¿cuánto más van a esperar?; por Mercedes Possio
Femicidios

De lo que va del año 2019 ya asesinaron en actos de femicidios a 223 mujeres, las circunstancias son varias, parejas, maridos, ex maridos, novios, ex novios, mujeres solas, acompañadas, engañadas por redes sociales, en una amplia mayoría todas fueros muertas por conocidos; la Justicia actúa tarde, la policía no toma la denuncia, llega tarde o es cómplice en algunos casos (veamos el de Chascomús), los familiares demoran en tomar o hacer la correspondiente denuncia, no se puede espera 24 hs cuando un familiar no llega a casa.

La víctima ya mostró en varias oportunidades que estaba en peligro, la madre, el padre, los hermanos ¿qué hacen? Si la policía no actúa deberá actuar la familia, el método es siempre el mismo, hacerle comprender por las buenas o por las malas que se aleje de la víctima o actúa el Estado o no voy a dejar que maten a mi hija. Lo siento pero esto se está desbordando, ya no es un problema solo de Macri, ya es de Fernández o del que llegue al gobierno el próximo 10 de diciembre.

En el mientras tantos seguimos enterrando mujeres, asesinos que se arrepienten con el viejo verso…»Me mande una cagada». El Estado está cruzado de brazos sin tomar el toro por las astas; deben enviar a los acosadores con tobilleras o sin ellas, a la primer amenaza a Sierra Chica al pabellón en dónde están los presos más peligrosos, que si ustedes incapazmente no pueden evitar esta masacre, los muchachos del área sur los ablandan en un par de noches. Cuando vuelvan no le pegan ni al gato. Ponganse las pilas y dejen de boludear.

A Navila Garay la mataron a mazazos y la enterraron en el fondo de una quinta en Chascomús. Tenía 15 años. A Laura Brisa López la asesinaron, la descuartizaron y lanzaron sus restos al río Limay. Tenía 18 y estaba terminando la secundaria en un colegio nocturno. Cecilia Burgadt, de 42, trabajaba como enfermera en un hospital de Santa Fe. Su ex pareja la maniató y la mató a golpes. A Vanesa Caro, de 38, la prendió fuego su esposo delante de sus hijos. Murió después de estar seis meses internada.

Cuatro mujeres asesinadas en un fin de semana, 223 en los primeros ocho meses del año, según el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora Que Sí Nos Ven”. “Año a año vemos que la cifra de femicidios en promedio se mantiene e incluso en algunos casos hay un leve crecimiento. Esto habla de la ausencia de políticas públicas: los presupuestos se vienen recortando, los anuncios sólo son anuncios y no tenemos registros únicos que provea el Estado para tener diagnósticos sobre la violencia contra las mujeres y las diversidades”, explicó Raquel Vivanco, directora del Observatorio.

El mes de agosto es una clara muestra de este aumento. En ese mes de 2019 hubo 27 femicidios, más del doble que en agosto de 2015, el año en el que cientos de miles de mujeres salieron por primera vez a las calles para exigir Ni Una Menos.

“La evaluación que hacemos es que es consecuencia de la falta de políticas públicas, que se evidencia en el bajo presupuesto asignado al Instituto Nacional de las Mujeres (INAM) y en el contexto de fuerte crisis económica, que contribuye al recrudecimiento de la violencia en general y en particular contra las mujeres”, explicó Vivanco.

Navila desapareció el martes a la tarde. Débora, su mamá, contó que salió “en un remís hasta el domicilio de un hombre de 51 años que no es familiar”. El domingo una mujer contó que el casero de su casaquinta, Néstor Garay, de 51 años, le había avisado que iba a enterrar un perro. La policía allanó la casa y encontró el cuerpo de la adolescente en el patio. En el galpón descubrieron “sangre y manchas en las paredes”, según contó la fiscal Daniela Bertoletti al canal Crónica.

La autopsia confirmó que la chica fue asesinada de 16 mazazos en la cabeza. Las múltiples fracturas en el cráneo le produjeron una hemorragia cerebral que desembocó en un paro cardiorrespiratorio. Los forenses no encontraron signos de violencia sexual.

La data de muerte es del martes a la tarde, el mismo día que desapareció. El detenido declaró que Navila “lo extorsionaba” y que lo había amenazado con denunciarlo por abuso sexual. “La acosaba continuamente por teléfono”, dijo su mamá. Esta mañana su tío contó al canal de noticias TN que la chica había ido a cobrarle una deuda de mil pesos y él le pagó la mitad. “Ella le dijo entonces que lo iba a denunciar por abuso sexual y él la mató”, contó.

El mismo día que la policía bonaerense encontró el cadáver de Navila enterrado en Chascomús, dos pescadores encontraron el cuerpo descuartizado de Laura Brisa López a orillas del Río Limay en una zona de casas quintas del Paraje China Muerta, en Neuquén.

Cielo, como le decían sus amigos y amigas, estaba desaparecida desde el jueves. Hoy el fiscal general de Neuquén, José Gerez, encabezará una conferencia de prensa para dar detalles de la autopsia. El gobernador neuquino, Omar Gutiérrez, decretó un día de duelo “en honor a la memoria de Laura Brisa López”

A María Cecilia Burgadt la vieron por última vez el viernes a las 13.30 cuando salió de trabajar en el hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe. Había pedido salir más temprano para poder hacer unos trámites. A la noche sus hijas presentaron la denuncia.

La policía encontró el auto de la mujer. El hombre que lo manejaba quedó detenido. En su casa, en la calle 4 de enero al 8900, encontraron el cuerpo de María Cecilia.

Vanesa Caro murió el fin de semana. Seis meses antes su ex pareja, Leonardo Zeniquel, la roció con alcohol y la prendió fuego delante de los hijos en la casa que compartían en Villa Lamadrid, en Lomas de Zamora. Los chicos salieron corriendo y fueron hasta la hermana de Vanesa.

—Mi mamá está prendida fuego —gritaban.

Zeniquel trabó la puerta y no la dejaba entrar. Cuando pudo entrar la vio a su hermana que todavía tenía el pelo en llamas.

—Vanesa quedate tranquila, no tenés nada —le decía su ex pareja.

La mujer sobrevivió seis meses. Le hicieron una traqueotomía y quedó al cuidado de su madre. El fin de semana sufrió una descompensación y murió.

¿Quieren que les cuente algo más?… ¿no les da vergüenza? A mi, si.

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