Horacio González, el pensamiento puro de un desquiciado
Horacio González

La AGENCIA PACO URONDO entrevistó a Horacio González: «El peronismo tiene características que son la conjunción de elementos heterogéneos y una perdurabilidad sobre la base de hacer aún más extrema esa heterogeneidad». Por Ezequiel Palacio

Algunos párrafos de la entrevista: Dice lo que piensa Cristina Fernández y el kirchnerismo. Si le tuviera que dar un consejo a Alberto Fernández, le diría que si logra ganar el 27 de octubre, forme gobierno y cierre con llave todos los despachos o se lo devoran sin ninguna duda.

APU: El nuevo gobierno debe irrumpir desde lo simbólico, cultural, económico para dejar de acercarnos como sociedad a los gobiernos de derecha. ¿Por qué cree que la derecha está tan presente hoy?

HG: Hay una derecha salvaje. Lo podemos ver en los editoriales del diario La Nación, no en todo el diario, sino en sus editoriales. O en programas de televisión, algunos que parecen de entretenimiento o de almuerzos, son la derecha argentina fuerte. Esto supone una tarea cultural importante, es decir lo que no es derecha tampoco es definible necesariamente de izquierda, sino como una nueva cultura de lo humano, como autogeneración de un campo de novedades. Por comodidad podríamos llamarlo “izquierda social y cultural”, y tiene que tener una gran capacidad de tomar herencia, no de la derecha económica a la que hay que desplazar.

Esto significa la política como estudio y no como estudio en gabinete cerrado sino en medio de las grandes movilizaciones. Yo creo en la calle. El gobierno es una forma de comprimir en leyes, dictámenes, en discusiones reservadas todo lo que se expresa en la calle. Considero que el próximo gobierno debe ser un gobierno de acción inmediata y urgente pero también de mucha meditación en caliente. Por más programa que hagan los equipos técnicos, lo que sucede en la calle va mucho más allá de lo técnico. Para ejercer el poder tenés que tener algo de anarquista. Cristina tiene algo de eso. Alberto Fernández continuamente dice “soy hijo de un juez, soy profesor universitario”. Tiene la vestimenta del viejo porteño, pero debería dejarse invadir por ese rasgo de anarquismo que tienen todas las formas del poder.

APU: ¿Igualmente es optimista en relación al nuevo gobierno?

HG: Sí, por supuesto. Con respecto al nuevo gobierno soy lo más optimista que puedo ser. Primero porque nos saca de esta salvajada que hicieron en lo económico y en lo espiritual. Gente que hace retiros espirituales, pero no sabe qué es eso del espíritu. Gente que pregona la religión de la meritocracia sin contemplar el daño que hacen a millones de personas.

APU: Pero no aprendimos de la historia reciente. Venimos de la experiencia del menemismo, del delarruísmo y accedimos a Macri, ¿por qué?

HG: Un momento de debilidad del pueblo argentino y de estupidez también, que todavía persiste un poco en los que lo apoyan siendo dañados por eso. Es que el alma humana es difícil y a veces apoya a quien te hace daños. El macrismo cultivó ese gusto masoquista y lo convirtió en política. Igual está decreciendo en las discusiones que escuchás en la ciudad. En un taxi, por ejemplo, esas pequeñas cárceles, se puede hablar un poco más tranquilo, si le decís algo al taxista y por ahí no salió todavía de su encierro masoquista, por lo menos se queda callado pensando.

APU: ¿Por qué cree que perdió Daniel Scioli?

HG: Hay razones políticas inmediatas. Quien aceptó que sea candidato no lo apoyó literalmente. Eso es una evidencia. Después, él no era un gran candidato. Su relación con la prensa era mala, si lo comparás con Fernández, este es un gran polemista y un político tiene que ser un gran polemista. Scioli no lo era. Y después compartía en gran medida el mundo de Macri. Se puede decir que establecía una diferencia clara: que Scioli venia del peronismo, que sé yo. Pero podríamos decir que había una trama de peronismo silencioso dentro del macrismo y un macrismo silencioso dentro del peronismo.

Ahora hay que desanudar esa trama. Y Fernández creo que está en condiciones de hacerla. Sobre todo, porque está Cristina Fernández incluida en este proyecto de desanudar esa trama argentina. En este sentido, ella no puede ser una mera vicepresidenta y tampoco puede tomar decisiones que debe tomar el presidente. Entonces ese campo está por ser diseñado. Ella no puede ser una mera vicepresidenta porque fue ella quien abrió paso a esta nueva etapa. Esto no lo puede ignorar ningún político, sobre todo no lo puede ignorar Alberto Fernández. Hay un primer lugar que le corresponde a Alberto Fernández, pero antes hay un primer lugar que le corresponde a ella por abrir esta posibilidad.

Ella ocupa como dos lugares: el primero es simbólico y el segundo táctico-político. Cualquier cosa que haga es mucho más que lo que podría hacer una vicepresidenta. La figura de Cristina es un suplemento y debe ser complementario a la figura de Alberto Fernández, pensando cosas nuevas respecto a lo que él es: profesor de derecho penal, moderado, un personaje de gabinete, un conservador progresista. Todo esto va a tener que ser repensado en función del equipo que formaron, porque si no, no va a funcionar eso. Lo primero que hay que evitar en esta alianza es el universo de las conspiraciones internas.

APU: Esto es inédito en la política argentina.

HG: Sí, es inédito y puede salir mal. Por eso hay que cuidarlo a Alberto Fernández. Pero el cuidarlo es un tema, porque no puede ser que la gente no hable o no esté en la calle. Pero es cierto también que hacer una mala manifestación hoy, a pocos días de la decisión fundamental, sería muy irresponsable. Por eso hay que trabajar con todas las fuerzas sociales, que en la Argentina son muchísimas, y también las fuerzas empresariales, para desalojar este fallido humano que fue el macrismo.

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