Columna Política: «ALBERTO FERNÁNDEZ  MANDÓ A HACERSE UN TRAJE QUE NUNCA VA A USAR; por Claudio Hugo Naranjo
Alberto Fernández

Cuando pasen las elecciones generales del 27 de octubre, los argentinos en la suma total, creerán que las PASO del domingo 11 de agosto jamás ocurrieron, que fue como esas películas que creyeron ver, pero no recuerda nada para narrar y lo digo en términos generales, sin intención de herir susceptibilidades de nadie, en absoluto.

Hoy, 5 de octubre de 2019, los votantes de los dos candidatos más votados, están en la etapa aquella en los cuales los pensamientos hilvanados por el análisis frío y meditado los lleva a unos y otros a no creer lo que realmente va a pasar en la elección ‘de verdad’ del próximo 27; los que pertenecen a las huestes duras del kirchnerismo comienzan a olfatear, con una sonrisa media nerviosa, que la elección que ellos creyeron haber visto y participado, NO LA GANARON NUNCA. Parece que no EXISTIÓ.

Los que apoyan a Juntos por el Cambio, están increíblemente en una situación parecida a la de sus adversarios, pues ellos, también comienzan a olfatear que Mauricio Macri puede lograr pasar al balotaje y ganar la reelección el venidero 24 de noviembre, en lo que sería, para ellos, una victoria épica, dramática e inolvidable; ellos también dudan de esa elección que dicen que sucedió un domingo de invierno en la Argentina.

Y están, para completar el triángulo político –para mí los más importantes-, aquellos que están mucho más seguros que va a ocurrir justamente lo que olfatean los primero y segundos, pues ellos, son los que votaron en esas elecciones que nadie recuerda a Alberto Fernández con el solo fin de castigar a Macri. Pues ellos son los únicos que saben que en cuanto ingresen al cuarto oscuro el 27, le quitan el voto prestado al candidato del kirchnerismo e inmediatamente cierran el sobre con la boleta completa del Presidente, produciendo matemáticamente, un corrimiento de dos puntos a favor del segundo. Lo que en política se llama: ‘voto prestado con doble riesgo’.

Mientras que Alberto Fernández intenta en vano controlar las voces de ‘fuego amigo’, que lo están esmerilando sin piedad por orden expresa de su ‘Jefa’, Cristina Fernández de Kirchner, hoy en Cuba y regresando al país el martes 8, en visita cuasi protocolar y recibida y atendida como si fuera una Jefa de Estado, aquí su elegido a dedo la está pasando muy mal y en condiciones ya casi de destrato por los integrantes de Carta Abierta, los Movimientos Sociales, el gremio de los ‘pilotos’ que lo hicieron orinar sangre hasta que lo vieron empalidecer. Cuando no contesta Kicillof, lo hace por él Zaffaroni, rodeándole la manzana con el mensaje encubierto de la Reforma de la Constitución. El desgaste al candidato solo cabe en la cabeza de los ultra, que ya avisaron –gracias- que vienen por todos.

Y en el otro extremo de la contienda se ve a un Macri en mangas de camisas, con su estilo tan particular reuniendo gente en distintas ciudades del país, consiguiendo casi un imposible unos meses atrás, que el Presidente y su gente ganen las calles sin choripanes de por medio. Les quisiera contar un hecho histórico que sucedió en noviembre de 1945 hasta febrero de 1946, en la Argentina se llevarían a cabo una de las elecciones más dramáticas de nuestra historia – que la comparo con esta-, Juan Domingo Perón, que había sido destituido de todos los cargos, hasta el militar, se enfrentaba a una coalición –Unión Democrática- con tanto poder como tiene hoy el kirchnerismo junto al peronismo, la izquierda en casi todas sus vertientes, los movimientos sociales, los empresarios, los medios y sus periodistas, el clero de Francisco que siempre está en los lugares equivocados, menos los gremios que en su amplia mayoría se inclinaban por el joven líder. 

Perón, él lo sabía, solo contaba con la gente, pues entonces produce un hecho muy particular y novedoso, comienza en esos meses a recorrer el país en tren, bajando y hablando en distintas ciudades, se mezcla entre la gente y comienza un ida y vuelta entre ellos, que se mantuvo en el tiempo. Y hoy veo a Macri llevando a cabo esa nueva impronta de contacto directo que no hará nada más que sumar voluntades. Las similitudes también van a coincidir en los resultados, Perón ganó la elección el 24 de febrero de 1946 por la gente, contra todos.

Es por ello que el título de la nota, creo que fue el más acertado, Alberto Fernández se almorzó la cena, de una comida que nunca existió.

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