Las historias de películas de asesinos a sueldo parecen poco creíbles y muchas veces fantasiosas. Quizás la más loca de ellas sea «Sr. y Sra. Smith» (2005, con Brad Pitt y Angelina Jolie) y podríamos resaltar Wanted (se busca, 2008, con Morgan Freeman, Jolie y James McAvoy) y a «Hitman» (2007, con Timothy Olyphant). Pero sí, esos asesinos existen en la vida real y muchas veces pasan desapercibidos.

Y a veces son atrapados, tal el caso de Richard Leonard Kuklinski, quien fue un asesino a sueldo, asesino en serie si se quiere también, conocido como «The Iceman» (el hombre de hielo), acusado formalmente de matar a 6 personas pero quien confesó más de 200 asesinatos, aunque pocas pruebas de ello tuvieron y tampoco se preocuparon mucho en investigar si eran ciertas.

Kuklinski se ganó su apodo «The iceman» por su método de congelar a la víctima para que no se supiera a ciencia cierta la verdadera hora de la muerte.

Durante su carrera criminal, otros criminales y mafiosos lo llamaron también «el ejército de un solo hombre» y hasta «el mismo Diablo», debido a su temible reputación y un imponente físico que daba más para la NBA (1,96 y 120 kilos).

Vívía con su esposa y sus hijos en Dumont, Nueva Jersey, y estos declararon que no tenían la más pálida idea de la doble vida que llevaba Kuklinski.

Según las investigaciones, durante su vida criminal, The Iceman estuvo involucrado en la vida narco, porno, en el tráfico de armas, en lavado de dinero, cobro de deudas de parte de prestamistas de dudosa ética, realizó secuestros y asesinatos por encargo.

Fue cuando «amplió el negocio» que empezó a cometer errores. Si bien la policía creyó que Kuklinski mató a cualquiera que lo viera o en circunstancias sospechosas (testigos), se volvió descuidado con la disposición de los cuerpos de sus víctimas y fue en un descuido mayúsculo cuando la policía comenzó a sospechar de él y a investigarlo, logrando pruebas sobre diversos crímenes que había cometido. Una investigación encubierta que duró 18 meses llevó a su detención en 1986.

Fue sentenciado a cadena perpetua en 1988, con 30 años adicionales por asesinar a un policía corrompido por la mafia.

Nació en su propia casa

Richard Leonard Kuklinski nació el 11 de abril de 1935 en Jersey City en el departamento de sus padres en 4th Street. Sus padres fueron Stanislaw «Stanley» Kukliński (1906-1977), inmigrante polaco que llegó para trabajar en el ferrocarril, y Anna McNally (1911-1972), hija de inmigrantes católicos irlandeses de Dublin, que habían llegado para trabajar en una empacadora de carne.

Iceman creció en un hogar plagado de abusos. Su padre era elcohólico y lo golpeó repetidamente durante su infancia. Incluso él mismo contó que su madre lo golpeaba con los mangos de la escoba y hasta muchas veces se los rompía en la cabeza, y también lo golpeaba con otros objetos.

Richard también contaría, en entrevistas con el psicólogo forense Park Elliot Dietz, que su madre había intentado matar a su padre, apuñalándolo en la cocina con un cuchillo.

Su madre católica creía que la disciplina severa debía estar acompañada de su religión y lo obligaba a ir a una iglesia donde se convirtió en monaguillo. Esto llevó a Iceman a rechazar profundamente el catolicismo. Además, como muchos asesinos en serie, mostró una crueldad extrema con animales indefensos, como los gatos que abundaban en los vecindarios de Jersey, a los que quemó, mató, ató, torturó, arrojó por la ventana para ver si se colgaban de las sogas donde se tendían la ropa y hasta llegó a incinerarlos vivos, en la caldera del edificio. También fantaseaba, según contó, con asesinar a su padre, mientras torturaba a perros callejeros que atrapaba.

Tuvo tres hermanos. Florian, el mayor, murió a los 8 años (1933-1941) por una violenta paliza que le dio su padre; la familia mintió a la policía diciendo que Florian había caído por las escalera. Stanley abandonó a la familia unos años después de matar a su primer hijo.

Kuklinski tuvo también una hermana menor, Roberta (1942-2010) y un hermano menor, Joseph (1944-2003), quien en 1970 fue condenado por violar a una niña de 12 años y asesinarla arrojándola desde lo más alto de un edificio de 5 pisos junto con su perro. Cuando le preguntaron por su hermano también asesino, respondió: «Venimos del mismo padre».

La «pantalla»

Antes de convertirse en asesino a sueldo, Iceman trabajó en un almacén en Nueva Jersey. Ya estaba casado con Linda (una mujer 9 años mayor que él) y tenía dos hijos (Richard Jr. y David) cuando conoció a Barbara Pedrici, que trabajaba como secretaria en el mismo negocio. Barbara contó en una entrevista con el diario The Telegraph que tras una fuerte discusión en un auto, la había acuchillado tan silenciosamente que sólo se dio cuenta cuando comenzó a correr sangre por su cuerpo y que luego la estranguló hasta dejarla inconsciente, mientras le gritaba que si lo dejaba la asesinaría a ella y a toda su familia.

Iceman y Barbara se casaron en 1961 y tuvieron dos hijas, Merrick y Christin, y un hijo, Dwayne. Barbara lo describió como «Richie bueno» y «Richie malo». El «Richie bueno» era trabajador, proveedor y un padre y esposo cariñoso y amoroso, que disfrutaba del tiempo con su familia. El «Richie malo» aparecía con invervalos irregulares, a veces dos días seguidos, otras sin «aflorar» durante meses. Sus ataques de ira eran impredecibles: a veces destrozaba todos los muebles y otras se desquitaba con su esposa, como el episodio mencionado anteriormente o cuando le rompió la nariz o la dejó con un ojo morado. Su hija Merrick recordó años más tarde que una vez mató a su perro justo enfrente de ella para castigarla por llegar tarde a casa.

A pesar de esto, tanto su familia como sus vecinos en Dumont nunca fueron conscientes de sus actividades y creyeron que era un hombre de negocios exitoso. Barbara sí tenía algunas sospechas de que en algo raro estaba metido, debido a que ocasionalmente tenía en su poder grandes sumas de dinero en efectivo. Pero tenía la filosofía de «no hacer preguntas», según contó, temiendo alguna represealia del «Richie malo» y nunca lo cuestionó cada vez que se iba y se ausentaba creyendo que se trataba de negocios.

Según las autoridades, Iceman rompía con el patrón de otros delincuentes, mafiosos y asesinos. Más allá de su temperamento violento con su familia (que no distaba mucho de la mayoría de los hombres de los 60, 70 y 80 de los vecindarios de Jersey), no tenía ninguno de los vicios comunes del resto «gángsters». No bebía alcohol, no consumía drogas y no era mujeriego. Sí tenía una debilidad por el juego y perdió gran parte de sus ganancias como asesino a sueldo en juegos de azar. Sus motivos para los asesinatos también eran inusuales: no encajaban en las categorías estándar de asesinos en serie, o asesinos por lujuria, por venganza o los denominados en Estados Unidos como «ángeles de la misericordia», que matan a gente bajo su cuidado.

Mató por primera vez a los 13 o 14 años

Iceman contó en sus confesiones y entrevistas posteriores que mató por primera vez cuando tenía 13 o 14 años, supuestamente usando un palo para colgar la ropa para golpear a un chico del vecindario que le había hecho bullying y lo acosaba. A mediados de los 50, se había ganado la reputación de «tiburón de pileta», dado que golpeaba (o mataba) a quien lo molestara.

Kuklinski detalló que su actividad criminal llamó la atención de la familia criminal DeCavalcante, una familia italo-estadounidense del crimen organizado de Newark (Nueva Jersey), quienes lo contrataron para sus primeros asesinatos de «gángsters» o «pandillas».

En la primavera de 1954 llegó a Hell’s Kitchen (uno de los barrios conflictivos de Manhattan) como un «depredador» en busca de posibles presas humanas, según el autor Philip Carlo, escritor de biografías de criminales estadounidenses, entre ellos, Kuklinski.

Según este autor, durante meses mató sólo a hombres, nunca a mujeres: disparó, apuñaló y golpeó a sus víctimas hasta matarlas. Dejó a algunas de sus víctimas justo donde cayeron muertas; a otras las arrojó al Río Hudson. El asesinado, para Richard, se convirtió en un «deporte», según este autor.

«La policía de Nueva York llegó a creer que vagabundos se atacaban entre sí, sin sospechar que un asesino en serie de Jersey se había trasladado hasta Manthattan con el propósito de matar, practicar y perfeccionar su oficio de asesino. Richard hizo del Oeste de Manhattan una especie de laboratorio callejero de asesinato, una escuela», dice este autor según cita Wikipedia.

Según Carlo, Iceman era bipolar y debería haber estado tomando medicamentos para estabilizar su comportamiento, sus repentinos altibajos pero nunca fue a ver un psiquiatra porque eso avalaba que había algo mal con él y Richard «jamás admitiría eso».

Mientras que Kuklinski, tras su arresto, recordó: «Lo que más me gustó fue la caza, el desafío de lo que era. El asesinato para mí era secundario. No obtuve ningún aumento por ello, en la mayoría de las veces. Pero el desafío de acechar y hacerlo bien, con éxito, me emocionaba. Cuando más probabilidades había en mi contra, más me emocionaba».

Entrevista con reconocido psiquiatra

Kuklinski fue interrogado por el reconocido psiquiatra forense Park Dietz, en 2002, en la prisión estatal de Trenton (Nueva Jersey) y esta «entrevista» extensa fue grabada en video. En una parte de la misma, cuando Dietz lo cuestionó, Iceman experimentó por un momento una ira asesina cuando quiso averiguar qué lo había llevado a asesinar a tantas personas. Hubo una larga discusión que terminó cuando Dietz  citó la teoría de «naturaleza vs. crianza», afirmando que en su opinión profesional ambas cuestiones jugaron un papel fundamental para que Kuklinski se convirtiera en un asesino a sueldo.

Dietz teorizó que Iceman probablemente «heredó» una personalidad antisocial de sus padres y que el abuso que sufrió por parte de ellos reforzó la violencia y las actividades que requerían falta de conciencia, falta de amor y empatía. También afirmó que el asesino sufría un trastorno de personalidad paranoico, que lo llevó a matar personas por pequeñas ofensas o críticas, a menudo muchísimo después de que ocurrieran.

Un año después esto terminó como documental en HBO.

Los italianos y las mafias

Iceman se asoció con la familia del crimen organizado Gambino (Nueva York), gracias a su relación con el «soldato» (soldado, primer nivel oficial de la mafia italo-estadounidense) Roy DeMeo. Este fue enviado con varios más a intimidar a Kuklinski por una deuda de juego y quedó impresionado por cómo aguantó la golpiza. Entonces lo hicieron pagar su deuda trabajando para ellos como «asociado» (y no como «soldato»), ganándose su respeto por generar dinero en efectivo continuamente derivado de otras actividades criminales, organizando robos y otras tareas para DeMeo y los Gambino, incluyendo la copia no autorizada de películas pornográficas.

En 2011, un ex asociado de esa familia de la mafia italiana en Estados Unidos, Greg Bucceroni, afirmó que Iceman manejaba la pornografía en Filadelfia, Nueva Jersey y Nueva York pero no sólo eso, sino que también cobraba deudas y cometía asesinatos por encargo, según Wikipedia. 

Iceman también confesó un asesinato del que no sabía el nombre de su víctima, alegando que DeMeo lo llevó en su auto un día, estacionó y señaló a un hombre paseando con un perro y le dijo «derriba a ese hombre». Kuklinski bajó del auto sin dudarlo, caminó hacia el hombre y le disparó en la cabeza. Desde ese momento, fue el «verdugo» favorito de DeMeo. También afirmó haber matado a numerosas personas en los siguientes 30 años (recordemos que fue atrapado en 1986) y sostuvo que le disparó, entre otros, a Carmine Galante, un mafioso vinculado a una familia rival de los Gambino.

Según Kuklinski no llamó la atención de las autoridades debido, en parte, a que sus métodos cambiaban permanentemente y conscientemente, lo que no establecía un modus operandi: usaba armas de fuego, cuchillos, palancas de ruedas, explosivos, fuego, veneno, asfixia, alimentaba a las personas que tenía cautivas con ratas de alcantarilla, e incluso con golpizas para «hacer ejercicio». También usó cianuro, según él, dado que «mataba rápidamente, no había sangre que ensuciara y era difícil detectar en una prueba toxicológica». Según él lo administró de varias maneras, inyectándolo, poniéndolo en la comida de su víctima, en aerosol o simplemente derramándolo sobre la piel. Uno de sus métodos favoritos era poner los cadáveres de sus víctimas en tachos de aceite de 200 litros. También dice que desmembró, enterró y hasta puso cadáveres en los baúles de autos que llevaba a compactar en depósitos de chatarra.

También sostuvo que alimentó a seres humanos con ratas de cuevas en Pensilvania y grabó imágenes para obtener contratos de «tortura» además de asesino a sueldo. Al ver una de esas grabaciones, DeMeo supuestamente no pudo terminar y le dijo que «no tenía alma». Según Kuklinski esas ratas elimanaban el cuerpo en dos días, incluidos los huesos.

La policía nunca pudo cerrar una cifra definitiva y el propio Kuklinski afirmó en varias ocasiones haber matado a más de 200 personas.

Su apodo

Kuklinski se ganó el apodo «The Iceman» u «hombre de hielo» debido a sus experimentos para ocultar el momento de la muerte de sus víctimas, ocultando los cadáveres en un congelador industrial, descongelándolos luego de un par de años.

Supuestamente se inspiró en otro «hitman» (asesino a sueldo), Robert Pronge, apodado «Mister Softee», quien conducía un camión de helados de esa famosa franquicia estadounidense como «pantalla». Según Kuklinski también le enseñó las diferentes maneras de usar cianuro y fue socios asesinando. La diferencia entre ambos se dio cuando Pronge lo contrató para un ataque contra su propia esposa e hijo, lo cual iba en contra del «código» que manejaba Kuklinski: no mataba ni mujeres ni niños. Pronge fue encontrado en su camioneta en 1984 asesinado a tiros por Kuklinski.

¿Qué pasó con Jimmy Hoffa?

La desaparición de Jimmy Hoffa es uno de los mayores misterios de Estados Unidos. El sindicalista líder del Teamsters (choferes, almaceneros y otros) desapareció el 30 de julio de 1975 y Kuklinski aseguró conocer su destino, citado por Philip Carlo en su libro «The Iceman: Confessions of a Mafia Contract Killer».

Según Kuklinski su cuerpo fue colocado en un tacho e incendiado durante media hora. Se cerró el tacho de 200 litros y se enterró en un depósito de chatarra. Como un informante comenzó a hablar de esto, el tacho fue desenterrado, colocado en el baúl de un auto y comptactado en un cuadrado de 4×2. Fue vendido, como cientos de otros autos compactados, como chatarra y enviado a Japón para ser utilizado en la fabricación de nuevos autos, según el relato de Iceman.

También mató a su «amigo» de la mafia

En el mismo libro mencionado, el autor escribe que fue el propio Kuklinski el autor del asesinato de DeMeo, el 10 de enero de 1983, lo que contradice otros relatos y la versión oficial. Según ese libro citado por WikipediaDeMeo había amenazado no menos de tres veces la vida de Kuklinski y lo había humillado.

Como resultado, Kuklinski se había prometido a sí mismo vengarse en algún momento. Supuestamente el jefe de los Gambino había ordenado matar a DeMeo porque el FBI se estaba acercando a él; y se lo ordenó a su propio equipo pero cuando iban a hacerlo no pudieron por una reunión de último momento entre DeMeo y Kuklinski en la que, según el autor del libro, le disparó en su propio Cadillac. Lo metió en el baúl y pasó una semana antes de que se encontrara el cuerpo. Supuestamente nunca «cobró» por el «trabajo», dado que no sabía que le habían puesto un precio a la vida de DeMeo.

Se independizó y se descuidó

En la década del 80, tras 25 años trabajando para la mafia italiana de los Gambino como asesino a sueldo y otros «rubros» y en plena decadencia y final de las mafias italo-estadounidenses, Kuklinski comenzó su propia red de crímenes e ideó nuevas formas de beneficiarse matando personas.

El caso del farmacéutico Paul Hoffman fue típico de las formas de Kuklinski. Hoffman esperaba un cargamento de Tagamet a bajo costo, una droga para tratar úlceras, para revender en su famaria. El 29 de abril de 1982, Hoffman se encontró con Kuklinski en una bodega alquilada por este último para el «trato» por 25 mil dólares; pero fue ahí cuando Kuklinski le dijo que sólo era un engaño para matarlo; le gatilló dos veces pero su arma falló; lo golpeó hasta la muerte y luego colocó su cadáver en un tacho de 200 litros y lo dejó descaradamente en la vereda de un hotel, cerca de un café donde estuvo varios días «monitoreando» el tacho y lo que decían los clientes del lugar sobre el mismo. Hasta que un día llegó y no estaba; según confesaría luego no tenía ni idea qué había pasado con el mismo.

Primer error

El primer error de Kuklinski fue el 27 de diciembre de 1982, cuando el cuerpo en estado de descomposición de Gary Smith, de 37 años, fue descubierto en una cama de la habitación 31 del motel York, en North Bergen, Nueva Jersey. Este había sido «socio» y amigo de Kuklinski y sus antecedentes eran robo de autos, estafas con Kuklinski y otro hombre, Daniel Deppner.

Kuklinski y Deppner mataron a Smith el 23 de diciembre al darle una hamburguesa con cianuro. Pero como tardaba en morir, Deppner lo estranguló con el cable de una lámpara. Al no tener vehículo para llevarse el cadáver lo metieron entre el colchón y el sommier. Varios clientes alquilaron la habitación en los días siguientes incluso hasta que el olor se hizo insoportable.

Como la muerte de Smith era claramente un asesinato, lo primero que hicieron fue vincularlo a sus «socios» conocidos.

Entonces el cuerpo de Deppner fue encontrado el 14 de mayo de 1983, cuando fue visto rodeado de cuervos en una zona boscosa de West Milford (Nueva Jersey). Kuklinski había metido el cuerpo en bolsas de basura verdes. Y otra vez a mirar a sus «socios» conocidos sólo a unos 4 kilómetros estaba el rancho de la familia de Kuklinski. Era el tercer «socio» comercial de Kuklinski hallado muerto en poco tiempo.

El 25 de septiembre de 1983 Louis Masgay fue encontrado muerto cerca de un parque en Orangetown, Nueva York. Tenía un agujero de bala en la parte posterior de la cabeza. Como lo había hecho muchas veces, Kuklinski había tenido el cuerpo en un congelador industrial durante 2 años, pero esa vez se descuidó y no dejó que se descongelara por completo el cuerpo. Una vez vinculado a Kuklinski le valió el mote de «Iceman».

Ya a esta altura, 5 asesinatos sin resolver, los de Hoffman, Smith, Deppner, Masgay y George Malliband (el 5 de febrero de 1980), se vincularon a Kuklinski porque había sido la última persona en ver a cada uno de ellos con vida.

Años pasaron para su detención

Fue recién en 1985 cuando el Departamento de Justicia Criminal de Nueva Jersey creo un grupo de trabajo compuesto por agencias policiales federales, estatales y locales, incluidas una oficina fiscal y hasta la ATF (oficina de alcohol, tabaco y armas de fuego), encargadas de arrestar y buscar pruebas para condenar a Kuklinski. El grupo de trabajo fue apodado «Operación Iceman» y basó su caso casi por completo en el testimonio del agente encubierto Dominick Polifrone (de la ATF) y la evidencia reconstruida por el policía estatal de Nueva Jersey Pat Kane, quien había iniciado la persecución seis años antes.

Estos dos se acercaron a un amigo de Kuklinski, Phil Solimene, para presentar a Polifrone como «Dominic Michael Provenzano», un asesino a sueldo como Kuklinski. El policía infiltrado se ganó la confianza de Iceman hasta que quiso contratar a Kuklinski para un trabajo. «Provenzano» (Polifrone) grabó a Kuklinski diciendo cómo mataría al rico socio judio (ficticio) de «Provenzano»; Kuklinski contaría años más tarde en una entrevista con HBO que «Solimene era el único amigo que no había matado».

Quedaron en una entrega de «cianuro» que se hizo pero no era realmente el cianuro que le habían prometido (lo probó con un perro y no pasó nada) por lo que abortó el asesinato (lo esperaban todas las agencias) y se fue a su casa, donde fue arrestado dos horas después igualmente.

Los fiscales acusaron a Kuklinski de 5 asesinatos, seis violaciones de portación de armas, intentos de asesinato, robo e intento de robo. La policía dio con grandes sumas de dinero en cuentas en Suiza y una reserva de un vuelo a ese país.

En marzo de 1988 un jurado lo encontró culpable de sólo dos asesinatos pero como no era por la propia conducta de Kuklinski esto lo hizo evitar la pena de muerte. Finalmente fue condenado por los 5 asesinatos y sentenciado a 5 cadenas perpetuas consecutivas y sólo pedía pedir la libertad condicional a los 110 años (en 2045) pero no llegará dado que falleció el 5 de marzo de 2006, con 70 años (su cuerpo fue incinerado) luego de que en octubre de 2005, tras 18 años en la cárcel, fuera diagnosticado con la enfermedad de Kawasaki (inflamación de los vasos sanguíneos). Fue trasladado entonces a un centro médico en Trenton para que lo revivieran en caso de un paro cardiopulmonar pero su exesposa Barbara había firmado una orden de «no resucitar». Fue así como finalmente falleció en marzo de 2006.

Entrevistas y confesiones

Durante su estadía en la cárcel, Kuklinski dio varias entrevistas a fiscales, pisiquiatras, criminólogos y escritores, como así también a medios de prensa incluidas la TV.

Estas conversaciones terminaron en tres documentales que se transmitieron por HBO en 1992, 2001 y 2003.

Fue entrevistado por el psiquiatra forense Park Dietz y el escritor Philip Carlo, como mencionamos anteriormente, y también por otro escritor, Anthony Bruno. Rechazó entrevistas con Oprah Winfrey y Geraldo Rivera.

Dentro de estas entrevistas y como prueba de la aleatoriedad de sus crímenes, confesó que quiso usar una ballesta. Para probarla le pidió orientación a un sujeto cuando iba con su auto y usó la ballesta, recordando que la flecha fue a la mitad de su cabeza.

En 1991, recordó uno de los pocos asesinatos que luego lamentó haber cometido pero sólo dijo: «Era un hombre y suplicaba y suplicaba y rezaba. Entonces le dije que podía tener media hora para rezar y que si Dios bajaba, cambiaba las circunstancias. Pero Dios nunca apareció y eso fue todo. No fue muy agradable, no debería haber hecho eso. No debería haberlo hecho así».

Más culpabilidad

En 2003, Kuklinski se declaró culpable del asesinato en 1980 del detective de Nueva York Peter Calabro, supuesto aliado de la mafia italiana, por lo que recibió otra sentencia, de 30 años más. De este asesinato también fue acusado el jefe de la familia Gambino, Sammy «The bull» Gravano. Le habían disparado con una escopeta y como había sido tan cerca, quedó decapitado.

Kuklinski aseguró que no sabía que era un policía pero que de haberlo sabido, también lo habría hecho.

La película

Michael Shannon interpreta a Kuklinski en la película The Iceman (2012), basada libremente en el libro de Anthony Bruno («Iceman: la verdadera historia de un asesino a sangre fría»).

En la película, Winona Ryder interpreta a la esposa de Kuklinski, Ray Liotta a Roy DeMeo, Stephen Dorff es el hermano menor de Richard (Joey, también asesino) y el «capitán América» Chris Evans interpreta a Robert «Mr Softee» (rebautizado en la película como «Mr Freezy»).