¿CUÁLES SON LOS ARGENTINOS DE BIEN, PRESIDENTE?; por Claudio Hugo Naranjo
Alberto Fernández

 

Usted, señor Presidente,  día a día me decepciona más, tiene una perspectiva de la política bien centralizada en el pensamiento único, basado en que todos piensan como usted o son automáticamente sus enemigos, visión retrógrada y perfilada nuevamente en la lógica kirchnerista.

Decir que los ciudadanos que marcharon el 17 de agosto son toda ‘gente de mal’, es muy triste oírlo del Primer Mandatario de mi país, no me provoca repudió por quien escribe esta nota haya participado, lo que se siente es realmente desolación y desamparo de aquel que representa al Estado y debiera velar por los 45 millones de argentinos.

Usted y el kirchnerismo representan una fracción de la Argentina, no es toda, el resto, que son aquellos que usted claramente desprecia, van sumando voluntades silenciosas, que intentarán en las legislativas del 2021, volverlos a vencer para ir preparando definitivamente la derrota en las presidenciales del 2023.

Señor Presidente, su gobierno es lo más parecido al del expresidente cordobés Juárez Celman, que fue puesto allí por su concuñado –como usted bien sabrá- por otro expresidente, el general Julio Argentino Roca. Usted también está allí o llegó allí por los mismos caminos, Cristina Fernández no es su concuñada, pero se parece mucho a una jefa política, que como Roca, le va marcando el paso. Recuerde cómo terminó Celman.

Ambos gobiernos son autoritarios y centralistas, haciéndoles creer a los argentinos ‘de mal’, que el Presidente gobierna para consolidar la unión nacional con la participación de todas las provincias argentinas. Mienten. Ustedes sólo quieren consolidar y abroquelar todo el poder político en la provincia de Buenos Aires; y es allí en donde están gestando desde hace nueve meses la destrucción de aquella provincia y del resto del país.

Es cierto, que lo diferencio de Celman, por el odio que ustedes le dispensan a los porteños o la ampulosa ciudad de Buenos Aires, como la llamó hace apenas un par de días. ¿No le da vergüenza? ¿No cree que debiera igualar al resto de nuestras provincias, imitando o ‘plagiando’ a la ciudad de la ampulosidad? 

Ya no le hablo a usted, me dirijo a toda la dirigencia argentina, por qué no transgreden sus propias y visibles limitaciones e intentan observar cómo gobiernan humildemente y en silencio los buenos. ¿No se dan cuenta que nos están llevando con sus actitudes a la ‘rebelión’? ¿Lo están buscando? ¿Pueden ser tan miserables, que sólo les importan el bien de sus familias, socios y amigos del Poder?

¿Cuáles son los argentinos de bien? ¿Los que van a movilizarse en micros con prebendas y llevados como ganado al matadero? ¿Los punteros del conurbano que manejan a la gente humilde para sus propios fines? ¿Cuándo se va a terminar con todo esto?

Señor Presidente, su lamentable frase me recuerda a aquella de 1978… “Los argentinos somos derechos y humanos”. Era cierto… los torcidos, eran ellos.

Deja una respuesta