EL NOCAUT QUE NO VIO NADIE, PERO SI TODOS LOS MEDIOS; por Claudio Hugo Naranjo
¿Y el nocaut?

Me quedé hasta la madrugada del domingo para ver una pelea que no era muy atrayente pero según el resultado podría poner a uno de esos dos rivales nuevamente en la antesala a combatir por el título mundial de los pesados. Una categoría que ha vuelto a ubicarse como la mejor después de varias décadas.

Luis Ortíz volvió a la actividad noqueando en el mismo primer round a Alexander Flores la noche del sábado en Los Ángeles. Fue una noche rara para el cubano, que no peleaba desde hace casi un año cuando fue noqueado en noviembre de 2019 por Deontay Wilder.

Y la forma en que King Kong Ortíz liquidó a su rival fue mediante uno de esos nocauts extraños, en los que el rival parece caerse más de miedo que de otra cosa. Desde que sonó la campana iniciar, Ortíz fue sobre su rival, que de inmediato se puso en huida. Y apenas con 46 segundos de iniciado el combate, ya se había terminado. Flores, estéticamente, daba la impresión al verlo subir al ring, que no tenía un físico de boxeador y mucho menos de pesado.

Luis Ortíz fintó que iba a arriba y metió un gancho de derecha abajo que entró en las costillas de Alexander Flores, que cayó sofocado. Intentó levantarse pero el cuerpo no le respondió. Logró incorporarse parcialmente, pero trastabillando, como si tuviera las piernas paralizadas y fue cuando el réferi detuvo el combate para evitar que Flores volviera a caerse.

Un papelón, una de las tantas peleas arregladas, con el agravante que el que ya sabe que tiene que perder hace tan mal la actuación que quedan todos desconcertados, y es lo que sucedió con los tres comentaristas, uno de ellos argentino, que hicieron todo lo posible para encontrar un golpe que nunca existió.

Pero lo llamativo fueron los portales del domingo en Argentina, hablaban de Ortíz como si hubiera derrotado a Tyson en una pelea vibrante a 15 asaltos (como antes). Me pregunto, ¿vieron el combate o aquí también está todo ya arreglado? No existe mejor imagen en los segundos posteriores al fin de la pelea, que observar el rincón de Ortíz; el cubano y su entrenador se miraban y reían por el papelón que acababan de ofrecer. Ortíz de 41 años ya no le puede ganar a nadie de los 10 primeros en el ranking. No jodamos. Fue una madrugada perdida.

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