Claudio Hugo Naranjo nació en Lanús, Argentina, en 1954. Estudió Licenciatura de la Comunicación Social en la Universidad J.F. Kennedy. En 1989 ingresó en la Secretaria de Prensa de la Presidencia de la Nación. Fue columnista en 1983 de la revista El Protagonista y en el año 2009 de NCN. Trabajó como editorialista en radio Argentina, Splendid y América. Escribió artículos en distintos medios como, La Nación, Clarín, Página 12, Ámbito Financiero, El Cronista, Crónica y revista Noticias.

Las luchas políticas lo tuvieron desde muy temprano participando activamente dentro del Partido Justicialista, del cual fue Congresal Provincial (PBA), precandidato a Diputado Nacional en las últimas elecciones a internas serias que tuvo el Partido. En ese año de 1991 integró la lista (8°) que llevaba a Carlos Brown como precandidato a Gobernador de la provincia de Buenos Aires, enfrentando al entonces vicepresidente de la Nación, Eduardo Duhalde; y en 1995 participó de la elección a Intendente de Esteban Echeverría, donde fue derrotado por Alberto Groppi, en una reñida elección.

A fines del año 1975, a tres meses del golpe de estado cívico militar fue detenido injustamente, su trabajo junto a Dardo Oscar Martínez –Director del Banco Hipotecario-, hermano de la por entonces Presidenta de la Nación, Isabel Martínez de Perón, fue el motivo de su encarcelamiento. Pasando por los penales de Devoto y la ‘vieja’ cárcel de Caseros, de donde consiguió su libertad a finales de 1977; la Justicia lo Absolvió Libre de Culpa y Cargo, no afectando su buen nombre ni honor.

Naranjo hace mención a aquellos acontecimientos: “La prisión moldeó mi temple, el estar preso injustamente me hizo cargar mi espíritu de odios que el tiempo superó. Era un tempano. He combatido por sobrevivir, mi cuerpo aun lleva las marcas de mis enemigos circunstanciales, por un instante estabas ante la muerte más absurda. Me salve por meses de la ‘Masacre del Pabellón Séptimo’, como el Billy Hayes de El Expreso de medianoche, yo huí a tiempo; En plena dictadura se produjo una de las peores masacres en una cárcel de la historia argentina. Decenas de presos murieron por obra de la actuación del Servicio Penitenciario Federal. El día 13 de marzo de 1978 en la cárcel de Villa Devoto, en un pabellón de “presos comunes”, empieza una discusión entre integrantes del Servicio Penitenciario Federal (SPF) y los reclusos por el horario para mirar televisión. El día después, 14 de marzo, en venganza por la discusión del día anterior empezó una de las requisas más fuertes de la historia del servicio penitenciario; la violencia del SPF era extrema y usaron el doble de agentes que en una requisa común. El dato oficial expresa que hubo 65 muertos esa noche, mientras otros testimonios dirán que fueron el doble. Murieron asfixiados, quemados y baleados. Fueron tan solo un puñado de meses, los pabellones venían hacinados, se dormía en el pasillo central y podía haber más de 180 detenidos. Los combates que presencie y/o en los cuales me tocó participar eran de vida o muerte, nadie confiaba en el derrotado ciegamente, había que aniquilarlo. He visto morir quemados vivos en las madrugadas, hombres que habían derrotado a su contrincante tan solo horas antes; siempre supe que era plata o mierda, la libertad si llegaba no iba a ser gratis. La pelea en la calle es otra cosa, es como pelear en un ring, siempre hay alguien que la detiene; la cárcel te deja huellas que el resto no ve a simple vista. El resto de tu vida controlas la periferia. Tus sentidos no se entregaran nunca a ‘piloto automático’. Veras acercarse el peligro mucho antes que el resto y la adrenalina se depositara ante la acción en tu labio inferior. Tenía dos opciones al lograr la libertad o me hacía un sicario o intentaba dejar atrás la injusta prisión. La vida y principalmente mi familia me hicieron ver que no todo estaba perdido. El hombre siempre vuelve a sus fuentes y busqué nuevos desafíos. El hombre sano de mente y espíritu siempre encuentra nuevas oportunidades. Me fue muy bien, hice lo que buscaba, narrar… la VIDA”.

En 1978 conoce a su primera esposa y participa activamente de las artes marciales -Sipalky- de la mano del Gran Maestro Yoo Soo Nam, a quien conoce por su amigo y profesor -4 Dan- Alfredo Barletta; Naranjo solo logra llegar a cinturón rojo. Suele decir, “que los cinturones solo sirven para atarse los pantalones”. Nada original… ya lo había dicho Bruce Lee.

En los primeros meses de 1980 es Gerente de Ventas de una empresa de café llamada ‘Santista’ -allí conoce a su segunda esposa-; deja la empresa para incorporarse a un nuevo clearing bancario -Skaika- en donde tiene a cargo al nuevo personal. En 1983 se suma a los inspectores de la Obra Social de Gastronómico, en donde conoce a Luis Barrionuevo; en 1986 renuncia a gastronómicos y emprende el desafío de conducir una empresa de ventas de libros -Américan Liver- en la cual vuelve a manejar la estratégica Gerencia de Ventas. En 1987 ya esta cumpliendo tareas en el estudio Jurídico del futuro Presidente de la Nación, Dr. Carlos Saúl Menem  -Avenida Rivadavia al 2800- en donde conjuntamente con otros miembros del estudio y legisladores riojanos se incorpora al comando táctico de las dos campañas políticas más importantes que le ha tocado participar, la interna del 9 de julio de 1988 contra el Gobernador de la provincia de Buenos Aires y Presidente del PJ nacional, Dr. Antonio Cafiero y luego en la general en la lucha por la Presidencia, derrotando al radical-cordobés Eduardo Angeloz, el 14 de mayo de 1989. 

Naranjo tuvo tres matrimonios: su primera esposa fue una actriz jovencita de los años ’60, llamada María Isabel Canabal, su nombre artístico ‘Belita’, que protagonizo entre otros títulos “La Terraza” de Leopoldo Torre Nilsson, (1963) y “El Ojo de la Cerradura (1966), vivió con ella 3 años, hasta su primer divorcio. Con su segunda esposa tuvieron seis hijos –Andrés Oscar, Leila, Facundo Matías, Juan Manuel, Camilo y Nicolás Máximo-, llamada Lilian Noemí Goycochea, con quién vivió 26 años, hasta su segundo divorcio; y su último matrimonio fue con Angélica Pereyra, de la cual se separó en el año 2012.  Detalles que marcaron su vida afectiva: “Nadie logró ocupar el lugar que dejó aquella mujer; en las noches más profundas de la inconsciencia sigo creyendo acariciar su cuerpo, su piel, su aroma. Me equivoqué y el acreedor de cuentas sentimentales perdidas –como un usurero de tus deudas- regresa constantemente. Sigue siendo el primer pensamiento del amanecer y el último antes de adentrarme en el naufragio de mis sueños”. “Ya no queda tiempo para lamentos ni recriminaciones. La ruta de la VIDA va tomando curvas cada segundo más ciegas, deseaba narrarlo”. Cuenta Naranjo, en una entrevista que le hizo la revista “Cerrame la 8” en su versión digital de la ciudad capital de Andorra. Cuando le preguntaron cuál era su actual estado civil, Naranjo simplemente contesto… “Atento”.

En 1993 publicó su primer ensayo, La Revolución que se Avecina. En 1997 estrenó su primera novela, Yo… Ernesto ‘Che’ Guevara. Entre 1998 y 1999 escribió tres ensayos, Revolución; Entre la Hoguera y la Paz y Octubre 24. En el 2000 su primera novela premiada, Mejor Autor Novel de la Ciudad de Buenos Aires, Colombia… Capital de los Infiernos. En 2006 repitió novela con, Doble Agente y por vez primera pública Amor, ¿qué hiciste?, cuentos cortos. En 2012 la novela basada sobre hechos reales Los Apropiadores y en el año 2015 una crónica novelada sobre la muerte del Fiscal Alberto Nisman, Muchos Dedos en el Gatillo. Muchas de estas novelas circularon con éxito por 20 países, la última es traducida en dieciséis idiomas. Ha participado en varias antologías de narradores latinoamericanos.

Al respecto, dice Naranjo: “Lamento profundamente decir que he tenido más entrevistas por incontinencias verbales, que por lo que he escrito. Dicen, que Muchos Dedos en el Gatillo o Colombia, Capital de los Infiernos, se ha leído en varios países. Alguien miente, Amazon o mi Editor… yo me sigo ‘Borrando la Doble’”. En la misma entrevista, realizada por el programa radial ‘Agachate que vienen los indios’ en FM Los Eucaliptus, el escritor argentino decía… “Si no perteneces al establishment literario, en donde siempre están en el top ten los mismos de siempre, se te hace muy difícil, es como remar en dulce de leche. Cuando logras dar un paso hacia adelante, algo ocurre y te vuelven a tirar el acoplado encima. Tal vez lo más importante esté por llegar, que no es nada más ni nada menos que el reconocimiento; en el mientras tanto –y esto va para todos- seguir con el cuchillo entre los dientes”.

 

                                                                                                           Claudio Hugo Naranjo

 

 

ANGELIK SÁNCHEZ
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